18 junio 2009

Pasado el carnaval


Los amigos son tan En recuerdo
pero tan espeluznantemente bellos de John Keats
que yo les gritaría Bienvenidos &
Gozoso: lleno de lágrimas Percey B. Shelley
Así vinieran del Infierno
Robert Lowell

Cosquilleaste el número Hora Zero de la muerte
Le dijiste 1 hola muy despacio & muy seguro
Tu barba roja / tu barba-roca / tu barba-rola
destapaba alcoholes / se abonaba a sí misma
Solitita carbonera grutalmente
a sí misma se cremaba
Latido intenso de la estirpe Pajarraco
Bailarín inmóvil en los patios del abismo
Vómito inmóvil en los patios del abismo
Vómito rodante / sin público sin groupies
Ni 1 sola pluma en tu cachucha de polvo enamorado
Abrías la boca & te faltaban dientes
Tus pantalones se licuaban sin su cuello de botella
La embriaguez fue tu debilidad & fue tu fuerza
Tu cangrejo sin patas / tu buen lodo curativo
Soles con pestañas de luna
acompañaban el vals de tus hastíos
Músicas próximas al rayo
Tétano sin aire / que sólo tú veías
Aquí que rompa tu risa la ranura
Que tus albures de humo descalabren la rocola
La Mano & la Tras
/ la mantis religiosa & el trishtrash /
te los has ganado tatuado muy en ti
: con el pellejo pelado a picotazos :
La nalga & el garfio de la vida
ya no pueden expulsarte
o negarte la regia efusividad de 1 sombrerazo
Si la muerte se te mueve
si la muerte se te muere
estámpale 1 coscorrón & 3 besotes
Pasado el carnaval
¿por qué vamos a excluir a la peste de esta fiesta?
Tú que te sabías tan a pulso las manías-agujero
las obsesiones-arena convulsiva de nuestra hermanita
la energía
Apostaste a poblar los hoyos negros
Sabías que hasta las aguantables estrellas maromeras
podían susurrar Ño / ño ño ño
tirar la cobija tlaxcalteca
rayonearse ellas mismas la cornada
& ¡Zas! ¡Pum! ¡Talas!
iluminar tristes trechos
con el solo calambre de las piernas
¿Qué se fizo del humor que salía de tus braseros?
¿Ónde ondean / a estas horas
tus pulposos ligamentos?
Tus amigos de este espacio ((despacioso))
tus cuatreros contlapaches
de este sótano apedreadamente antiescultórico
tus carnales caraefoca
tus camisas ((entreabiertas))
encantados cancioneros-calentura
te abrazamos & enjuagamos
Somos monstruos espumeantes en el logos del rocío
Lophophoras que te silban / vida iliota
El 1 & el 3 jardinean el laberinto
La liebre de marzo restalla sus 6 dientes
Toda mosca besa su cristal / sus pedregales
Difícil es decir ya no nos vicios
Hermoso Jesús Luis
Casi tú mismo.
Mario Santigo Papasquiaro "Va por ti José Luis" en Aullido de cisne

01 junio 2009

Perturbadora belleza


"Rose" de Mark Ryden


18 mayo 2009

El sur también existe

Joaquín Torres García "América invertida"

Con su ritual de acero
sus grandes chimeneas
sus sabios clandestinos
su canto de sirenas
sus cielos de neón
sus ventas navideñas
su culto de dios padre
y de las charreteras
con sus llaves del reino
el norte es el que ordena

pero aquí abajo abajo
el hambre disponible
recurre al fruto amargo
de lo que otros deciden
mientras el tiempo pasa
y pasan los desfiles
y se hacen otras cosas
que el norte no prohíbe
con su esperanza dura
el sur también existe

con sus predicadores
sus gases que envenenan
su escuela de Chicago
sus dueños de la tierra
con sus trapos de lujo
y su pobre osamenta
sus defensas gastadas
sus gastos de defensa
con sus gesta invasora
el norte es el que ordena

pero aquí abajo abajo
cada uno en su escondite
hay hombres y mujeres
que saben a qué asirse
aprovechando el sol
y también los eclipses
apartando lo inútil
y usando lo que sirve
con su fe veterana
el Sur también existe

con su corno francés
y su academia sueca
su salsa americana
y sus llaves inglesas
con todos su misiles
y sus enciclopedias
su guerra de galaxias
y su saña opulenta
con todos sus laureles
el norte es el que ordena

pero aquí abajo abajo
cerca de las raíces
es donde la memoria
ningún recuerdo omite
y hay quienes se desmueren
y hay quienes se desviven
y así entre todos logran
lo que era un imposible
que todo el mundo sepa
que el Sur también existe

Mario Benedetti "El sur también existe"



01 mayo 2009

Non hei barqueiro nen sei remar

Sedia-me eu na ermida de San Simón
e cercaron-mi as ondas que grandes son.
Eu atendendo o meu amigo,
eu atendendo o meu amigo.

Estando na ermida, ante o altar
cercaron-mi as ondas grandes do mar.
Eu atendendo o meu amigo,
eu atendendo o meu amigo.

E cercaron-mi as ondas que grandes son,
non hei barqueiro nen remador.
Eu atendendo o meu amigo,
eu atendendo o meu amigo.

E cercaron-mi as ondas do alto mar,
non hei barqueiro nen sei remar,
Eu atendendo o meu amigo,
eu atendendo o meu amigo.

Non hei barqueiro nen remador,
morrerei fremosa no mar maior
Eu atendendo o meu amigo,
eu atendendo o meu amigo.

Non hei barqueiro nen sei remar
e morrerei fremosa no alto mar
Eu atendendo o meu amigo,
eu atendendo o meu amigo.

Mendiño "Sedia-me eu na ermida de San Simón", século XIII.

29 abril 2009

Un adiós

Cuando una boca suave dormida besa
como muriendo entonces,
a veces, cuando llega más allá de los labios
y los párpados caen colmados de deseo
tan silenciosamente como consiente el aire,
la piel con su sedosa tibieza pide noches
y la boca besada
en su inefable goce pide noches, también.
Ah, noches silenciosas, de oscuras lunas suaves,
noches largas, suntuosas, cruzadas de palomas,
en un aire hecho manos, amor, ternura dada,
noches como navíos...
Es entonces, en la alta pasión, cuando el que besa
sabe ah, demasiado, sin tregua, y ve que ahora
el mundo le deviene un milagro lejano,
que le abren los labios aún hondos estíos,
que su conciencia abdica,
que está por fin él mismo olvidado en el beso
y un viento apasionado le desnuda las sienes,
es entonces, al beso, que descienden los párpados,
y se estremece el aire con un dejo de vida,
y se estremece aún
lo que no es aire, el haz ardiente del cabello,
el terciopelo ahora de la voz, y, a veces,
la ilusión ya poblada de muertes en suspenso.

Idea Vilariño "Cuando una boca suave dormida besa..."

11 abril 2009

Zamba para olvidarte

No sé para que volviste
si ya empezaba a olvidar.
No sé si ya lo sabrás,
lloré cuando vos te fuiste.
No sé para que volviste.
Qué mal me hace recordar.

La tarde se ha puesto triste
y yo prefiero callar
para qué vamos a hablar
de cosas que ya no existen.
No sé para que volviste,
ya ves que es mejor no hablar.

Qué pena me da saber que al final
de este amor ya no queda nada.
Sólo una pobre canción
da vueltas por mi guitarra
y hace rato que te extraña
mi zamba para olvidar.

Mi zamba vivió conmigo
parte de mi soledad.
No sé si ya lo sabrás,
mi vida se fue contigo,
contigo, mi amor, contigo.
Qué mal me hace recordar.

Mis manos ya son de barro.
Tanto apretar al dolor.
Y ahora que me falta el sol
no sé qué venís buscando.
Llorando, mi amor, llorando
también olvídame vos.


Daniel Toro "Zamba para olvidarte"








Mercedes Sosa y Soledad Pastorutti - Cosquín 2008

05 abril 2009

Claves para fundar un reino

Hay una ducha al fondo

de la casa

y cada tardecita

después del calor, el río

los mates, las conversaciones

sudorosas en el porche

es la hora del baño

Atravieso los ligustros

dejo la toalla en una rama

el jabón

sobre un tronquito

hachado al ras; un mínimo

preparativo antes de hacer

correr

el agua

Fría al comienzo

después más tibia

llega la que el sol

abrasó en el tanque

de fibrocemento

el día entero

Al aire libre

la caña de ámbar

vuelve encantamiento,

el rito diario;

me lavo la cabeza

me bajo los breteles,

la malla y vigilo, casi

con inconsciente cuidado

que los sonidos sean

los habituales:

algún zorzal

que levanta vuelo

una gallineta que picotea

las últimas migas

en el pasto, esa quietud

atardeciendo

las casas vecinas

y la variedad inabarcable

de hojas y ramas en el monte

extasiadas rozándose

Me enjabono

la espalda, los hombros

arden y otra vez el agua

reciben plácidos,

más sensible

el borde sin solear

del cuerpo siempre enmallado;

los pelitos de la vulva emblanquecen

con la sedosa jabonada

y los pezones se agrandan

bajo las marcas

geométricas del escote

Abro por completo la ducha

y el caudal

cae a brochazos

casi helada me apura

fuera del letargo

de la respiración;

hasta que cierro y vuelvo

al calor de las telas

al sigilo en la toalla

mientras el agua

por la zanjita

perfumada corre

como un suspiro aliviado

como un instante amoroso

y su exigente vigilia

No sabe nadie

nadie presencia

mi tarde detrás

del arroyo;

piedrita que alguien regala

y al aceptarla toma

la forma de tu mano;

no tiene valor

no se cotiza

ni siquiera se pone

en una vitrina

de objetos exóticos;

se vive con poco

con nada

se hace un reino.

Alicia Genovese "El baño" en Química diurna


La noche como valva

Oír, oír, oír,
la noche como valva,
con ijar de lebrel
o vista acornejada,
y temblar y ser fiel,
esperando hasta el alba.

Gabriela Mistral "La cabalgata" fragmento.

04 marzo 2009

Así es la historia

"La historia no es más que una sucesión de monstruos o de víctimas. O de testigos."

Chuck Palahniuk Rant. La vida de un asesino.

13 febrero 2009

Solipsistas

"Todos tenemos nuestros pequeños engaños solipsistas, nuestras sospechas macabras de ser totalmente singulares: creemos ser los únicos que llenamos la cubetera, que retiramos los platos limpios del lavavajillas, que meamos ocasionalmente en la ducha, los únicos a quienes les tiemblan los párpados en las primeras citas. Que sólo nosotros convertimos la súplica en cortesía. Que sólo nosotros oímos el gemido dramático que se esconde tras el bostezo de un perro, el suspiro arcano que suena al abrir una jarra sellada herméticamente, la risotada estrepitosa al freír un huevo, el lamento en re menor al rugir la aspiradora. Que sólo nosotros sentimos al anochecer ese pánico que siente el niño novato en el jardín de infantes cuando su madre se marcha y lo deja solo. Que sólo nosotros amamos el sólo-nosotros. El solipsismo es lo que nos une [...] Nunca somos otra cosa que caras en la multitud."

David Foster Wallace "Hacia el oeste, el avance del imperio continúa" en La niña del pelo raro.

05 enero 2009

Belleza

"Lo único que me quedó es un puñado de imágenes cuya belleza inútil me atormentará mientras viva. A veces pienso que mientras te quedan otras cosas no apreciás del todo la belleza, no, para apreciar del todo la belleza tenés que estar medio hecho mierda, sólo podés apreciarla cuando es lo único que te queda, ¿no?"
Carlos Gamerro "Fulgores nocturnos" en El libro de los afectos raros

02 diciembre 2008

Perspectivas

"¿Por qué? ¿Por qué lo que fue hermoso, cuando miramos atrás, se nos vuelve quebradizo al saber que ocultaba verdades amargas? [...] A veces un final doloroso hace que el recuerdo traicione la felicidad pasada. A lo mejor es que la única felicidad verdadera es la que dura siempre. Porque sólo puede tener un final doloroso lo que ya era doloroso de por sí, aunque no fuéramos conscientes de ello, aunque lo ignorásemos. Pero un dolor inconsciente e ignorado ¿es dolor?"
Bernhard Schlink El lector

30 septiembre 2008

En otro carnaval

La calle Yupes,
raya al medio,
encuentra Belvedere.
El tren saluda desde abajo
con silbos de tristeza.

Aquellas filas infinitas
saliendo de Central.
El empedrado está tapado,
pero allí está.

La primavera en aquel barrio
se llama soledad.
Se llama gritos de ternura
pidiendo para entrar.

Y en el apuro está lloviendo,
ya no se apretarán mis lagrimas
en tus bolsillos
cambiaste de sacón.

Un día nos encontraremos
en otro carnaval.
Tendremos suerte si aprendemos
que no hay ningún rincón
que no hay ningún atracadero
que pueda disolver
en su escondite lo que fuimos.
El tiempo está después.

Fernando Cabrera "El tiempo está después"


19 junio 2008

Retazos callejeros

Retazos callejeros
Arte urbano, rarezas, rastros del pasado que perviven en las calles de Buenos Aires.

05 febrero 2008

Final de juego

"Me separo del libro, que, una vez de pie, cierro lentamente, los ojos cansados de tanto llorar el llanto que no lloraron, y en un alud de sensaciones, sufro el hecho de que, al cerrarse la oficina, se me cierra el sueño también; el hecho de que el gesto de la mano con que cierro el libro carga como un telón sobre el pasado irreparable; el hecho de que me vaya a la cama de la vida sin sueño, sin compasión ni sosiego, en el flujo y reflujo de mi conciencia mezclada, como dos mareas en la noche negra, allí donde culminan los destinos de la nostalgia y de la desolación."

Fernando Pessoa Libro del desasosiego

18 enero 2008

Reescritura II

Dientes de flores, cofia de rocío,
manos de hierbas, tú, nodriza fina,
tenme prestas las sábanas terrosas
y el edredón de musgos escardados.

Voy a dormir, nodriza mía, acuéstame.
Ponme una lámpara a la cabecera,
una constelación, la que te guste,
todas son buenas, bájala un poquito.

Déjame sola: oyes romper los brotes.
Te acuna un pie celeste desde arriba
y un pájaro te traza unos compases
para que olvides. Gracias... ah, un encargo:

si él llama nuevamente por teléfono
le dices que no insista, que he salido.

"Voy a dormir", poema que Alfonsina Storni dejó como despedida antes de su suicidio.





Hermosa versión en la voz de Mercedes Sosa



Por la blanda arena que lame el mar
Su pequeña huella no vuelve más,
un sendero solo de pena y silencio llegó
hasta el agua profunda,
un sendero solo de penas mudas llegó
hasta la espuma.

Sabe dios qué angustia te acompañó
qué dolores viejos calló tu voz
para recostarte arrullada en el canto
de las caracolas marinas,
la canción que canta en el fondo oscuro del mar
la caracola.

Te vas Alfonsina con tu soledad,
qué poemas nuevos fuiste a buscar,
una voz antigua de viento y de sal
te requiebra el alma y la está llevando
y te vas hacia allá como en sueños,
dormida, Alfonsina, vestida de mar...

Cinco sirenitas te llevarán
por caminos de algas y de coral
y fosforescentes caballos marinos harán
una ronda a tu lado,
y los habitantes del agua van a jugar
pronto a tu lado.

Bájame la lampara un poco más,
déjame que duerma, nodriza, en paz,
y si llama él no le digas que estoy
dile que Alfonsina no vuelve...
Y si llama él no le digas nunca que estoy,
di que me he ido...

Te vas Alfonsina con tu soledad,
qué poemas nuevos fuiste a buscar,
una voz antigua de viento y de sal
te requiebra el alma y la está llevando
y te vas hacia allá como en sueños,
dormida, Alfonsina, vestida de mar...

"Alfonsina y el mar" de Ariel Ramírez y Félix Luna

21 diciembre 2007

La felicidad

"En todo está siempre la voluntad, casi la obsesión, que pone en práctica con una lucidez y un encarnizamiento asombrosos, de comprobar la sospecha de que toda felicidad se erige alrededor de un núcleo de dolor intolerable, una llaga que la felicidad quizás olvide, eclipse o embellezca hasta volverla irreconocible pero que jamás conseguirá borrar -no, al menos, a los ojos de los que, como él, no se engañan, no se dejan engañar, y saben bien de qué subsuelo sangrante procede esa belleza."
Alan Pauls Historia del llanto

16 diciembre 2007

S&S

Recital de Serrat y Sabina, Buenos Aires, 14 de diciembre, cancha de Boca.


No nos podemos quejar: no llovió, estábamos en primera fila, el recital duró tres horas, todo estuvo impecable.


Aquí, con mi amiga Daniela, infatigable compañera de recitales a los que casi nadie quiere ir :-))



Vayan 15 segundos de Lucía:

video

10 diciembre 2007

¿Por qué te callaste?

Interesante contratapa de la Revista Barcelona:

Argentina, 1978, Reyes de España con el dictador de turno, Jorge Rafael Videla

No es un ataque al rey, no es una defensa a Chávez: es tan solo un documento histórico.

05 diciembre 2007

Vivamos como galegos



Me gustó mucho este video. Sobre todo la parte del "bueno" que me trajo a la memoria el diálogo que invariablemente entablo con mi tía María del Carmen cada vez que llamo a Galicia:
-¿Cómo anda todo por ahí?
-Bueno...
- Pero qué pasó...
-Nada, miña filliña, nada...

PD) iso, sí: endexamais volverei comer no mundo tortilla coma a da miña nai.

27 noviembre 2007

Versiones de Asterión V

"Pasífae" de Òscar Estruga, 1996.
Platja de Ribes Roges de Vilanova i la Geltrú, Barcelona.

24 noviembre 2007

20 noviembre 2007

Los gallegos x Arlt

"Galicia emociona como un dulcísimo llanto. Su paisaje es tan puro, que el corazón se arremansa en él. Su montaña no es brutal, sino idílica. Y yo sé cómo, los seres humanos que han nacido en la montaña, aman a la montaña. Es el amor de toda su vida. Yo sé que aquí el trabajo es rudo, más rudo que en ninguna otra parte de España; pero sé también que el ojo del varón o de la mujer, que han bebido el paisaje de montaña, lo llevan tan esculpido dentro del corazón, que todas las lágrimas que en la soledad vertieron en un momento en Buenos Aires los ojos gallegos, tienen algo de la misma substancia que las aguas de estos ríos, el Sil, el Cabrera y el Miño. Y aunque quiero deshacerme del recuerdo de los gallegos de Buenos Aires, no puedo. Sé hasta qué profundidad tienen metido el amor de su Galicia, en los tuétanos, y el paisaje, hermoso, en vez de serme agradable, se traduce en emoción, me siento gallego, pero no gallego en España sino en Buenos Aires, dependiente de almacén, peoncito de panadería, o gran señor comerciante, que para todos es lo mismo."

Roberto Arlt "Recuerdo a los gallegos de Buenos Aires" en Aguafuertes gallegas (1935)

12 noviembre 2007

09 noviembre 2007

No sin asombro, esta mañana me descubrí formando parte de un meme que circula hace unos días en la red por iniciativa de Beliscos pequenos. Superada la sorpresa inicial (y asumida la realidad de que es hora de cambiar la foto de mi perfil) me dije: “Quiero contribuir con esa caprichosa cadena”. Así, escudándome en la generalizada invitación que –con la gentileza de siempre- lanza Torre de Babel, me dispongo a hacer yo también mi lista de 8 cosas. Quedan invitados a sumarse.


8 textos latinoamericanos que me partieron la cabeza:


1) Facundo de Domingo Faustino Sarmiento (1845): Parafraseando a David Viñas, la literatura argentina nace con el rosismo. No hay mejor ejemplo que el Facundo para darle cuerpo a esa afirmación. El texto de Sarmiento -escrito durante su exilio chileno, pensado como instrumento contra la dictadura de Juan Manuel de Rosas- retoma una dicotomía de larga tradición que, desde ese momento, va a partir como una cuchillada a la cultura argentina: civilización/barbarie. No está de más recordar aquella interpelación formulada por Borges: qué habría sido de los argentinos si en lugar de hacer del Martín Fierro nuestra biblia hubiéramos seguido la tradición sarmientina. “¿Quién de nosotros escribirá el Facundo?” interroga Ricardo Piglia desde las páginas de su novela Respiración artificial publicada en 1980 en plena dictadura. No es casual, claro, que muy cerca incluya esa provocación que ya forma parte de nuestra historia literaria: Borges fue el último escritor argentino del siglo XIX.

2) Una excursión a los indios ranqueles de Lucio V. Mansilla (1872): 1872: preside nuestro país Domingo Faustino Sarmiento. Mansilla -sobrino sanguíneo de Juan Manuel de Rosas y principal propulsor de la candidatura presidencial de Sarmiento- en lugar del ansiado y prometido Ministerio de Guerra recibe por su apoyo una subcomandancia en la frontera con el indio. Sí, totalmente de acuerdo: éramos pocos y el “entre nos” funcionaba a la perfección. Como imaginarán, se avecina el desastre. Mansilla se corta solo y decide hacerles una visita a los indios ranqueles que habitan “tierra adentro”. El texto de ese viaje –al menos el texto literario, porque hay otro –militar- en el que Mansilla cuenta una historia muy distinta- se publica por entregas en la prensa nacional. Inolvidable escena en la que Mansilla sueña a Sarmiento, a estas alturas el padre indiscutible de la civilización, disfrazado de indio, o aquella otra en que los ranqueles saludan al Presidente recordándole que son argentinos. Ranqueles es, junto con la primera parte del Martín Fierro de José Hernández, un texto escrito contra Sarmiento. Es la puesta en tensión de las ideas de civilización y barbarie, es un desafío que Sarmiento perdona (no tendrá igual suerte Hernández), es un texto exquisito y, creo, injustamente olvidado. No se mueran sin leer Ranqueles.

3) Pot-pourri de Eugenio Cambaceres (1881): Primera novela argentina, Pot-pourri es sorprendente y lo es porque rompe con todo lo que un lector promedio podría esperar hacia 1880. Cambaceres es un exponente indiscutible de “la generación del 80”, esa que cultivó un naturalismo xenófobo a la medida de las urgencias de la élite nacional. Sus tres novelas posteriores, publicadas entre 1884 y 1887, lo filian con esa vertiente de la literatura nacional pero Pot-pourri lo salva de ser uno más –sin duda el mejor- de su generación. Junto con Juvenilia de Miguel Cané, Pot-pourri es el best seller indiscutido de esos años: vende algo más de 1100 ejemplares (a no confundirse: el “Harry Potter” nacional del XIX fue el Martín Fierro con más de 60.000 copias en unos pocos años –a esto hay que sumarle su difusión oral: todavía pueden encontrarse en el interior del país gauchos aggiornados que recitan sus Cantos de memoria-). En Pot-pourri se exhiben todas las lacras pero –he aquí la gran diferencia- no son los inmigrantes quienes llevan en la sangre el estigma de la inmoralidad, la pulsión por el engaño: la mirada de Cambaceres –durante años Diputado Nacional- recae sobre su propia clase (no en vano esta novela circuló en su primera edición como un texto anónimo): “El oropel también relumbra” puede leerse en las páginas de Pot-pourri.

4) Ficciones de Jorge Luis Borges (1944): sin duda es el libro que más veces leí. Durante mucho tiempo tuve la cábala de viajar siempre con una edición de Ficciones que regalé hace unos años en una visita a Barcelona. “Qué te llevarías a una isla desierta” me preguntaron una vez. “El tomo 1 de las Obras Completas de Borges” respondí renunciando en ese acto al título de reina del carnaval. La mía con Borges es una historia de desencuentros. La primera vez que lo leí, lo odié (con 14 años, Historia universal de la infamia es un huesito duro de roer). Tardé mucho en volver a intentarlo. Ya andaba por los 20 cuando una tarde de verano -mientras tomaba unos mates en el patio de nuestra casita en San Bernardo luego de una jornada de playa- se me dio por leer Ficciones (era insostenible que una estudiante argentina del segundo año de Letras siguiera ignorando a Borges). El deslumbramiento que me produjo “Tlön, Uqbar, Orbis Tertius” fue superado por la conmoción de esa pregunta incontestable que encierra “La biblioteca de Babel”: “Tú, que me lees, ¿estás seguro de entender mi lenguaje?”. Como afirma Sylvia Molloy en el que quizá sea el mejor estudio crítico sobre Borges: “Se escribe y se lee el texto borgeano en la inseguridad, en el filo donde se conjuga y a la vez se disgrega el lenguaje.”

5) Pedro Páramo de Juan Rulfo (1955): Fabulosa historia de amor, esta novela signada por murmullos y fantasmas me demostró que hay muchos modos de narrar la violencia. Cuando daba literatura latinoamericana en quinto año del secundario, incluí un par de veces la novela de Rulfo: la reacción de los chicos frente a un texto inasible y que se les resistía valía el esfuerzo. Me acuerdo de la mañana en que una de las mejores alumnas del curso me esperó en la puerta del aula y me dijo bajito, con un extraño brillo en los ojos: “No me diga que están todos muertos…” Me gusta imaginar que aquel diálogo entre sombras resuena todavía en algún sitio.

6) En la masmédula de Oliverio Girondo (1956): En 1995, Adolfo Bioy Casares dio una conferencia en la Facultad de Filosofía y Letras. Entre las múltiples preguntas –que casi invariablemente tuvieron como eje su relación con Borges- una indagó en el rechazo que ambos manifestaron por la obra de Girondo. La respuesta de Bioy fue contundente: “Si tuviéramos algunos ejemplares de la poesía completa de Girondo y los repartiéramos entre el público, ustedes se podrían dar cuenta por sí mismos.” Yo, que asistí cholula al encuentro, cursaba el CBC y no tenía ni idea de quién era Girondo. Un año después, ya en la carrera -y en el marco de la materia “Teoría y análisis literario”- tuvimos En la masmédula como objeto de análisis. Yo que por esa época bien podría haber definido mi idea de poesía cantando con Darío “y muy siglo XVIII y muy antigua” quedé desahuciada –esa es la palabra- frente a los poemas de Girondo. Primero, no podía concebir que eso fuera poesía; segundo, no podía imaginar que fuera posible extraer algún sentido de un verso como “ah la piel cal de luna de tu trascielo mío que me levitabisma”; tercero, frente a tal panorama, me las veía muy negras para aprobar Teoría... Pasaron los años, se sumaron lecturas y Girondo se convirtió en una referencia a la que siempre vuelvo. Uno de los mejores regalos que me brindó internet fue escuchar una madrugada de invierno la profunda voz de Oliverio recitando “El pentotal a qué”.

7) Cien años de soledad de Gabriel García Márquez (1967): La historia es breve: me negaba a leer esta novela y leía frenéticamente cuanto texto de García Márquez se me presentara sólo para confirmar el desagrado que su lectura me producía. Un día se me acabaron los argumentos: leí Cien años de soledad. No puedo agregar nada más. Sólo que ya nos van sobrando los epígonos.

8) Estrella distante de Roberto Bolaño (1996): Ni Los detectives salvajes ni 2666: yo me quedo con Estrella distante, pequeña y perfecta obra maestra: todo el universo Bolaño se condensa en sus 120 páginas. Cuando en 1997, Celina Manzoni incluyó en el programa de Literatura latinoamericana II esa novela, nadie, en ningún lugar, leía a Bolaño. Tuve la suerte de cursar esa materia. Tengo la suerte de que Celina –una de las lectoras más inteligentes de Bolaño- dirija mi tesis doctoral. Todavía me acuerdo de la tarde en la que, haciendo tiempo para ir al teórico de Latinoamericana, me entretuve en la Biblioteca de Filo leyendo Estrella distante como para “adelantar trabajo”. No me pregunten qué pasó después, sólo recuerdo que no pude parar de leer, que fui al teórico y no cerré el libro, seguí leyendo y leyendo, sigo y sigo leyendo a Bolaño. Y así será. Hay placeres de los que no conviene privarse.

01 noviembre 2007

Un año

El año pasado les presenté a mi ahijada Sol. Hoy quiero que vean lo linda que está:


Es simpática, pícara y dulce.
Y ocupa un pedacito de mi corazón.

27 octubre 2007

Reescritura

Bajó por el callejón
en donde estaba él
después vomitó ese ron
manchando la pared.
El sol le caía bien
entrando en la avenida
su vida no era más su vida
pero eso estaba okey.

La veo cruzar
cruzando un bosque
la veo alejándose de mí.

Sus tetas y sus dos hermanas
tomaban un café
me acuerdo de la mañana
en que me mostró su piel
estábamos en un bar
y se cortó la cara
vibraba como en un nirvana
luego se echó a correr.

La veo cruzar
cruzando un bosque
la veo alejándose de mí.

Pasábamos todo el día
tirados en la cama
el tiempo maldita daga
lamiéndonos los pies
brillaba
era una perla
y nunca hacía nada.
Después dijo que me amaba
y se hundió la gillete.

Sangró, sangró, sangró
y se reía como loca.
No he visto luz
ni fuerza viva
tan poderosa
de todas ellas
ella fue mi frase más
hermosa

todo su cuerpo con espinas
y a mí me siguen las
moscas.

Fito Páez "Polaroid de locura ordinaria"
Canción inspirada en el cuento "La chica más guapa de la ciudad" de Charles Bukowski



Con música es mucho mejor: Versión 1: carece de la calidad de sonido que más agrada a nuestros oídos, de acuerdo, pero tiene toda la fuerza de Fito en vivo:



Versión 2: mucho más moderada pero sólo apta para quienes sean capaces de tolerar el perfil de Páez durante 5' 24 "



Por los chicos



24 octubre 2007

Chuvia

"Si, ho, a chuvia tamén ensina que a vida é ir perdendo algo de nós sen tregua."

Suso de Toro Tic-tac

15 octubre 2007

15 de octubre: Día de acción del blog

10 octubre 2007

"Justicia, justicia perseguirás"


Deuteronomio 16: 18-20

09 octubre 2007

Una carta de amor VII

Tú no puedes volver atrás
porque la vida ya te empuja
como un aullido interminable.

Hija mía es mejor vivir
con la alegría de los hombres
que llorar ante el muro ciego.

Te sentirás acorralada
te sentirás perdida o sola
tal vez querrás no haber nacido.

Yo sé muy bien que te dirán
que la vida no tiene objeto
que es un asunto desgraciado.

Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.

La vida es bella, ya verás
como a pesar de los pesares
tendrás amigos, tendrás amor.

Un hombre solo, una mujer
así tomados, de uno en uno
son como polvo, no son nada.

Pero yo cuando te hablo a ti
cuando te escribo estas palabras
pienso también en otra gente.

Tu destino está en los demás
tu futuro es tu propia vida
tu dignidad es la de todos.

Otros esperan que resistas
que les ayude tu alegría
tu canción entre sus canciones.

Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.

Nunca te entregues ni te apartes
junto al camino, nunca digas
no puedo más y aquí me quedo.

La vida es bella, tú verás
como a pesar de los pesares
tendrás amor, tendrás amigos.

Por lo demás no hay elección
y este mundo tal como es
será todo tu patrimonio.

Perdóname no sé decirte
nada más pero tú comprende
que yo aún estoy en el camino.

Y siempre siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.

Juan Agustín Goytisolo "Palabras para Julia"

30 septiembre 2007

Imágenes del pasado II

La que faltaba para armar la trilogía

Lateral del Cabildo de Buenos Aires, septiembre de 2007