08 noviembre 2009

Te leo las pupilas y no puedo convocar tu nombre

Comparto con ustedes el bello texto que Luciana Mellado, poeta que sueña desde el Sur del Sur, imaginó como un reconocimiento a Roberto Bolaño, del que me hizo partícipe. Tremendamente agradecida, como siempre, por la oportunidad de releerlo entre las líneas de tu poema.

"Pierr Menard, el trasandino"

Para Andrea Cobas Carral, que ama como yo a este memorioso y lo conoce mucho más

Qué versión se infiltra en la memoria de los cuerpos
arisca / escrupulosa / constreñida?
¿Qué palabra logra primerear las huellas de la carne
cuando exuda jaurías / cuando cernea tormentas?
¿Quién aviva el fuego de esta confianza boca a boca
en el fugaz aliento que nos ensambla?
Lo raro es que te leo las pupilas y no puedo convocar tu nombre,
detective nocturno, muerto ya para mí
que nunca podré decirte cómo tu voz precipita
el mejor licor para el recuerdo y azuza mis vigilias.
Coreuta de cada nalga, cada falo, cada vagina herida
desfondada por la violencia de una América nazi
que sobrevive persiste permanece
en las escuelas en la televisión en los diarios
en los edificios públicos en los residencias privadas
en la política y en los políticos
en los espejos de allá, detrás de la cordillera
en los espejos de acá, detrás de la cordillera.
¿Cómo puedo yo decir sin ofender a nadie,
que sólo en tu voz que se derrama fuera de las aristas de los libros,
de los ángulos siempre rectos de las hojas / de los libros
pude desbaratar el orden ingrávido de la simultaneidad compendiada
las anacronías de la experiencia del horror empatadas siempre uno a uno
todas en primera o todas en orsay?
Sólo en tu lengua la ceguera dejó de ser metáfora
ensayos de los goznes de una patria buscada contra el vidrio, en el cielo distante.
En tu idioma, que es también el mío, entendí que la historia de los pueblos
no debería escribirse ni de una vez ni de corrido
porque la historia siempre es más larga y enredada que sí misma.
Definitivamente tu estampa es la de Pierr Menard el memorioso,
Pierr con dos erres finales que emigran impares a tu nombre.

Luciana Mellado "Pierr Menard, el trasandino" en Crujir el habla

04 octubre 2009

Gracias, Mercedes

Mercedes Sosa
9 de julio de 1935-4 de octubre de 2009



"Gracias a la vida" de Violeta Parra, cantado desde su exilio





"La canción es urgente" con otras dos grandes, Teresa Parodi y Liliana Herrero


Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Me dio dos luceros que, cuando los abro,
perfecto distingo lo negro del blanco,
y en el alto cielo su fondo estrellado
y en las multitudes el hombre que yo amo.

Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Me ha dado el oído que, en todo su ancho,
graba noche y día grillos y canarios;
martillos, turbinas, ladridos, chubascos,
y la voz tan tierna de mi bien amado.

Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Me ha dado el sonido y el abecedario,
con él las palabras que pienso y declaro:
madre, amigo, hermano, y luz alumbrando
la ruta del alma del que estoy amando.

Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Me ha dado la marcha de mis pies cansados;
con ellos anduve ciudades y charcos,
playas y desiertos, montañas y llanos,
y la casa tuya, tu calle y tu patio.

Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Me dio el corazón que agita su marco
cuando miro el fruto del cerebro humano;
cuando miro el bueno tan lejos del malo,
cuando miro el fondo de tus ojos claros.

Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Me ha dado la risa y me ha dado el llanto.
Así yo distingo dicha de quebranto,
los dos materiales que forman mi canto,
y el canto de ustedes que es el mismo canto
y el canto de todos, que es mi propio canto.

Gracias a la vida que me ha dado tanto.

Violeta Parra



La canción es urgente,
Es un río creciendo,
Una flecha en el aire,
Es amor combatiendo.

Quiero dártela ahora
Que es la hora del fuego,
Que es la hora del grito
Que es la hora del pueblo.

Que nos una amorosa,
Que nos pegue en el pecho,
Que sigamos cantando
No podrán detenernos.

Que tu voz la levante,
Que la suelte en el viento,
Y que suene a victoria
Cuando rompa el silencio.

La canción es simiente,
Es de barro y de cielo,
Es semilla y espiga,
Es futuro y recuerdo.

La canción es urgente,
Viene y va compartiendo
Con dolor y alegría
El mismísimo sueño.

Quiero dártela ahora
Con las ganas que tengo
En el nombre de todos
Los que no se rindieron.

Que tu voz la levante...
Teresa Parodi



Con Fito y Liliana Herrero en la grabación de "Zamba del cielo", que forma parte del último y extraordinario trabajo de Mercedes, su disco doble de duetos Cantora.

20 septiembre 2009

Versiones de Asterión VI

"A veces pienso en la vida clandestina de ciertos pensamientos dañinos. Lo considero un enigma: es el segundo nombre que adquiere su presencia. Conozco una interpretación del mito del laberinto de Creta. Minos tienen pesadillas donde Asterión está asqueado de comerse a los que vienen a usurparle el reino; esos jóvenes que le deben la vida al hastío se esconden tras las paredes de furia y conspiran en la entraña del castigo la creación de una nueva raza. El poder consiste en aterrorizar al miedo, reflexiona Minos, esas paredes se han hecho para multiplicar mi fuerza. El terror es la roca que da forma y divide los pensamientos; Minos no puede dejar de pensar, porque sus pensamientos reflejan la lucha silenciosa que viene al cabo del tiempo a convertirse en hombres-saqueo. Su esposa Pasífae lo mira en silencio, apoyada sobre una columna de ónix. Ha olvidado sus amores con toros desde que vio la humanidad huir del rostro del pequeño; la sangre se le ha vaciado en espera. El detalle empírico del mito es que a Pasífae le gusta el acceso bruto, que deriva del griego 'sexo de asiento'.

Minos no sabe aún que la conspiración, para la cual ese laberinto magnífico ha sido creado, es una forma de agradecimiento de los partisanos. Que para hacerlos salir de su escondite, de sus disfraces de comadreja, debe apelar a la crueldad de donde abreva su fuerza. Intuye, gracias a esta secta apócrifa de pensamientos, que el análisis de la ferocidad, el cuerpo moroso de las sospechas, lo ha obligado finalmente a erigirse en una forma pura de dominio y destrucción física. No basta haber dado un hijo bastardo a la causa (Asterión, fruto del deseo de una reina que mezcla la lujuria de animales y hombres, no tiene causas propias): el pensamiento del ejército debe condescender a su forma física. Mientras, en el centro del laberinto y a través del espesor de los días y los túneles, en cada uno de los recovecos, las paredes rezan: Cuando el Estado se vea obligado a erigirse en una forma pura de dominio y destruccion física, entonces las condiciones de la victoria de la revolución estarán dadas. Las paredes, pero nadie más reza, están todos muertos."

Pola Oloixarac Las teorías salvajes.

24 agosto 2009

A cielo abierto yaceré entre ciénagas

El doctor Francisco Laprida, asesinado el día 22
de septiembre de 1829 por los montoneros de Aldao,
piensa antes de morir:

Zumban las balas en la tarde última.
Hay viento y hay cenizas en el viento,
se dispersan el día y la batalla
deforme, y la victoria es de los otros.
Vencen los bárbaros, los gauchos vencen.
Yo, que estudié las leyes y los cánones,
yo, Francisco Narciso de Laprida,
cuya voz declaró la independencia
de estas crueles provincias, derrotado,
de sangre y de sudor manchado el rostro,
sin esperanza ni temor, perdido,
huyo hacia el Sur por arrabales últimos.

Como aquel capitán del Purgatorio
que, huyendo a pie y ensangrentando el llano,
fue cegado y tumbado por la muerte
donde un oscuro río pierde el nombre,
así habré de caer. Hoy es el término.
La noche lateral de los pantanos
me asecha y me demora. Oigo los cascos
de mi caliente muerte que me busca
con jinetes, con belfos y con lanzas.

Yo que anhelé ser otro, ser un hombre
de sentencias, de libros, de dictámenes,
a cielo abierto yaceré entre ciénagas;
pero me endiosa el pecho inexplicable
un júbilo secreto. Al fin me encuentro
con mi destino sudamericano.
A esta ruinosa tarde me llevaba
el laberinto múltiple de pasos
que mis días tejieron desde un día
de la niñez. Al fin he descubierto
la recóndita clave de mis años,
la suerte de Francisco de Laprida,
la letra que faltaba, la perfecta
forma que supo Dios desde el principio.
En el espejo de esta noche alcanzo
mi insospechado rostro eterno. El círculo
se va a cerrar. Yo aguardo que así sea.

Pisan mis pies la sombra de las lanzas
que me buscan. Las befas de mi muerte,
los jinetes, las crines, los caballos,
se ciernen sobre mí ... Ya el primer golpe,
ya el duro hierro que me raja el pecho,
el íntimo cuchillo en la garganta.

Jorge Luis Borges "Poema conjetural" en El otro, el mismo


[Hoy cumpliría 110 años el gran Jorge Luis Borges. Les dejo aquí uno de sus más bellos poemas.]


16 julio 2009

Na flor dos meus anos

A interpretación desta canción na voz da Señora Carmen garda para min unha profunda emoción que non quero deixar de compartir con vós.



Ai alá na flor dos meus anos
ai fun anos sacrificada
Ai sufrín penas, sufrín males
Ai, ai o que eu levo pasado

Ai os meus olliños secaron
Ai de tanto por ti chorare
Agora non teño consolo
Ai aliviai o meu penare.

¡Ai Sara!¡Ai Dora!
¡Ai Sara, túa nai chora!
¡Ai Sara!¡Saronhe!
¡Ai Sara, do corazonhe!

Ai estreliña do mencere
Irmán pequeniña da lúa
Non aumentes as miñas dores
Ai deste mal que non ten cura.

¡Ai Sara!¡Ai Dora!
¡Ai Sara, túa nai chora!
¡Ai Sara!¡Saronhe!
¡Ai Sara, do corazonhe!

Ai San Antoño de Lisboa
Ai feito de pau de sanguiño
Ai dame lume, dame forza
para non perde-lo camiño

¡Ai Sara, Sariña!
¡Ai Sara, ti é-la miña!
¡Ai Sara, Saronhe!
¡Ai Sara, do corazonhe!

18 junio 2009

Pasado el carnaval


Los amigos son tan En recuerdo
pero tan espeluznantemente bellos de John Keats
que yo les gritaría Bienvenidos &
Gozoso: lleno de lágrimas Percey B. Shelley
Así vinieran del Infierno
Robert Lowell

Cosquilleaste el número Hora Zero de la muerte
Le dijiste 1 hola muy despacio & muy seguro
Tu barba roja / tu barba-roca / tu barba-rola
destapaba alcoholes / se abonaba a sí misma
Solitita carbonera grutalmente
a sí misma se cremaba
Latido intenso de la estirpe Pajarraco
Bailarín inmóvil en los patios del abismo
Vómito inmóvil en los patios del abismo
Vómito rodante / sin público sin groupies
Ni 1 sola pluma en tu cachucha de polvo enamorado
Abrías la boca & te faltaban dientes
Tus pantalones se licuaban sin su cuello de botella
La embriaguez fue tu debilidad & fue tu fuerza
Tu cangrejo sin patas / tu buen lodo curativo
Soles con pestañas de luna
acompañaban el vals de tus hastíos
Músicas próximas al rayo
Tétano sin aire / que sólo tú veías
Aquí que rompa tu risa la ranura
Que tus albures de humo descalabren la rocola
La Mano & la Tras
/ la mantis religiosa & el trishtrash /
te los has ganado tatuado muy en ti
: con el pellejo pelado a picotazos :
La nalga & el garfio de la vida
ya no pueden expulsarte
o negarte la regia efusividad de 1 sombrerazo
Si la muerte se te mueve
si la muerte se te muere
estámpale 1 coscorrón & 3 besotes
Pasado el carnaval
¿por qué vamos a excluir a la peste de esta fiesta?
Tú que te sabías tan a pulso las manías-agujero
las obsesiones-arena convulsiva de nuestra hermanita
la energía
Apostaste a poblar los hoyos negros
Sabías que hasta las aguantables estrellas maromeras
podían susurrar Ño / ño ño ño
tirar la cobija tlaxcalteca
rayonearse ellas mismas la cornada
& ¡Zas! ¡Pum! ¡Talas!
iluminar tristes trechos
con el solo calambre de las piernas
¿Qué se fizo del humor que salía de tus braseros?
¿Ónde ondean / a estas horas
tus pulposos ligamentos?
Tus amigos de este espacio ((despacioso))
tus cuatreros contlapaches
de este sótano apedreadamente antiescultórico
tus carnales caraefoca
tus camisas ((entreabiertas))
encantados cancioneros-calentura
te abrazamos & enjuagamos
Somos monstruos espumeantes en el logos del rocío
Lophophoras que te silban / vida iliota
El 1 & el 3 jardinean el laberinto
La liebre de marzo restalla sus 6 dientes
Toda mosca besa su cristal / sus pedregales
Difícil es decir ya no nos vicios
Hermoso Jesús Luis
Casi tú mismo.
Mario Santigo Papasquiaro "Va por ti José Luis" en Aullido de cisne

01 junio 2009

Perturbadora belleza


"Rose" de Mark Ryden


18 mayo 2009

El sur también existe

Joaquín Torres García "América invertida"

Con su ritual de acero
sus grandes chimeneas
sus sabios clandestinos
su canto de sirenas
sus cielos de neón
sus ventas navideñas
su culto de dios padre
y de las charreteras
con sus llaves del reino
el norte es el que ordena

pero aquí abajo abajo
el hambre disponible
recurre al fruto amargo
de lo que otros deciden
mientras el tiempo pasa
y pasan los desfiles
y se hacen otras cosas
que el norte no prohíbe
con su esperanza dura
el sur también existe

con sus predicadores
sus gases que envenenan
su escuela de Chicago
sus dueños de la tierra
con sus trapos de lujo
y su pobre osamenta
sus defensas gastadas
sus gastos de defensa
con sus gesta invasora
el norte es el que ordena

pero aquí abajo abajo
cada uno en su escondite
hay hombres y mujeres
que saben a qué asirse
aprovechando el sol
y también los eclipses
apartando lo inútil
y usando lo que sirve
con su fe veterana
el Sur también existe

con su corno francés
y su academia sueca
su salsa americana
y sus llaves inglesas
con todos su misiles
y sus enciclopedias
su guerra de galaxias
y su saña opulenta
con todos sus laureles
el norte es el que ordena

pero aquí abajo abajo
cerca de las raíces
es donde la memoria
ningún recuerdo omite
y hay quienes se desmueren
y hay quienes se desviven
y así entre todos logran
lo que era un imposible
que todo el mundo sepa
que el Sur también existe

Mario Benedetti "El sur también existe"



01 mayo 2009

Non hei barqueiro nen sei remar

Sedia-me eu na ermida de San Simón
e cercaron-mi as ondas que grandes son.
Eu atendendo o meu amigo,
eu atendendo o meu amigo.

Estando na ermida, ante o altar
cercaron-mi as ondas grandes do mar.
Eu atendendo o meu amigo,
eu atendendo o meu amigo.

E cercaron-mi as ondas que grandes son,
non hei barqueiro nen remador.
Eu atendendo o meu amigo,
eu atendendo o meu amigo.

E cercaron-mi as ondas do alto mar,
non hei barqueiro nen sei remar,
Eu atendendo o meu amigo,
eu atendendo o meu amigo.

Non hei barqueiro nen remador,
morrerei fremosa no mar maior
Eu atendendo o meu amigo,
eu atendendo o meu amigo.

Non hei barqueiro nen sei remar
e morrerei fremosa no alto mar
Eu atendendo o meu amigo,
eu atendendo o meu amigo.

Mendiño "Sedia-me eu na ermida de San Simón", século XIII.

29 abril 2009

Un adiós

Cuando una boca suave dormida besa
como muriendo entonces,
a veces, cuando llega más allá de los labios
y los párpados caen colmados de deseo
tan silenciosamente como consiente el aire,
la piel con su sedosa tibieza pide noches
y la boca besada
en su inefable goce pide noches, también.
Ah, noches silenciosas, de oscuras lunas suaves,
noches largas, suntuosas, cruzadas de palomas,
en un aire hecho manos, amor, ternura dada,
noches como navíos...
Es entonces, en la alta pasión, cuando el que besa
sabe ah, demasiado, sin tregua, y ve que ahora
el mundo le deviene un milagro lejano,
que le abren los labios aún hondos estíos,
que su conciencia abdica,
que está por fin él mismo olvidado en el beso
y un viento apasionado le desnuda las sienes,
es entonces, al beso, que descienden los párpados,
y se estremece el aire con un dejo de vida,
y se estremece aún
lo que no es aire, el haz ardiente del cabello,
el terciopelo ahora de la voz, y, a veces,
la ilusión ya poblada de muertes en suspenso.

Idea Vilariño "Cuando una boca suave dormida besa..."

11 abril 2009

Zamba para olvidarte

No sé para que volviste
si ya empezaba a olvidar.
No sé si ya lo sabrás,
lloré cuando vos te fuiste.
No sé para que volviste.
Qué mal me hace recordar.

La tarde se ha puesto triste
y yo prefiero callar
para qué vamos a hablar
de cosas que ya no existen.
No sé para que volviste,
ya ves que es mejor no hablar.

Qué pena me da saber que al final
de este amor ya no queda nada.
Sólo una pobre canción
da vueltas por mi guitarra
y hace rato que te extraña
mi zamba para olvidar.

Mi zamba vivió conmigo
parte de mi soledad.
No sé si ya lo sabrás,
mi vida se fue contigo,
contigo, mi amor, contigo.
Qué mal me hace recordar.

Mis manos ya son de barro.
Tanto apretar al dolor.
Y ahora que me falta el sol
no sé qué venís buscando.
Llorando, mi amor, llorando
también olvídame vos.


Daniel Toro "Zamba para olvidarte"








Mercedes Sosa y Soledad Pastorutti - Cosquín 2008

05 abril 2009

Claves para fundar un reino

Hay una ducha al fondo

de la casa

y cada tardecita

después del calor, el río

los mates, las conversaciones

sudorosas en el porche

es la hora del baño

Atravieso los ligustros

dejo la toalla en una rama

el jabón

sobre un tronquito

hachado al ras; un mínimo

preparativo antes de hacer

correr

el agua

Fría al comienzo

después más tibia

llega la que el sol

abrasó en el tanque

de fibrocemento

el día entero

Al aire libre

la caña de ámbar

vuelve encantamiento,

el rito diario;

me lavo la cabeza

me bajo los breteles,

la malla y vigilo, casi

con inconsciente cuidado

que los sonidos sean

los habituales:

algún zorzal

que levanta vuelo

una gallineta que picotea

las últimas migas

en el pasto, esa quietud

atardeciendo

las casas vecinas

y la variedad inabarcable

de hojas y ramas en el monte

extasiadas rozándose

Me enjabono

la espalda, los hombros

arden y otra vez el agua

reciben plácidos,

más sensible

el borde sin solear

del cuerpo siempre enmallado;

los pelitos de la vulva emblanquecen

con la sedosa jabonada

y los pezones se agrandan

bajo las marcas

geométricas del escote

Abro por completo la ducha

y el caudal

cae a brochazos

casi helada me apura

fuera del letargo

de la respiración;

hasta que cierro y vuelvo

al calor de las telas

al sigilo en la toalla

mientras el agua

por la zanjita

perfumada corre

como un suspiro aliviado

como un instante amoroso

y su exigente vigilia

No sabe nadie

nadie presencia

mi tarde detrás

del arroyo;

piedrita que alguien regala

y al aceptarla toma

la forma de tu mano;

no tiene valor

no se cotiza

ni siquiera se pone

en una vitrina

de objetos exóticos;

se vive con poco

con nada

se hace un reino.

Alicia Genovese "El baño" en Química diurna


La noche como valva

Oír, oír, oír,
la noche como valva,
con ijar de lebrel
o vista acornejada,
y temblar y ser fiel,
esperando hasta el alba.

Gabriela Mistral "La cabalgata" fragmento.

04 marzo 2009

Así es la historia

"La historia no es más que una sucesión de monstruos o de víctimas. O de testigos."

Chuck Palahniuk Rant. La vida de un asesino.

13 febrero 2009

Solipsistas

"Todos tenemos nuestros pequeños engaños solipsistas, nuestras sospechas macabras de ser totalmente singulares: creemos ser los únicos que llenamos la cubetera, que retiramos los platos limpios del lavavajillas, que meamos ocasionalmente en la ducha, los únicos a quienes les tiemblan los párpados en las primeras citas. Que sólo nosotros convertimos la súplica en cortesía. Que sólo nosotros oímos el gemido dramático que se esconde tras el bostezo de un perro, el suspiro arcano que suena al abrir una jarra sellada herméticamente, la risotada estrepitosa al freír un huevo, el lamento en re menor al rugir la aspiradora. Que sólo nosotros sentimos al anochecer ese pánico que siente el niño novato en el jardín de infantes cuando su madre se marcha y lo deja solo. Que sólo nosotros amamos el sólo-nosotros. El solipsismo es lo que nos une [...] Nunca somos otra cosa que caras en la multitud."

David Foster Wallace "Hacia el oeste, el avance del imperio continúa" en La niña del pelo raro.

05 enero 2009

Belleza

"Lo único que me quedó es un puñado de imágenes cuya belleza inútil me atormentará mientras viva. A veces pienso que mientras te quedan otras cosas no apreciás del todo la belleza, no, para apreciar del todo la belleza tenés que estar medio hecho mierda, sólo podés apreciarla cuando es lo único que te queda, ¿no?"
Carlos Gamerro "Fulgores nocturnos" en El libro de los afectos raros

02 diciembre 2008

Perspectivas

"¿Por qué? ¿Por qué lo que fue hermoso, cuando miramos atrás, se nos vuelve quebradizo al saber que ocultaba verdades amargas? [...] A veces un final doloroso hace que el recuerdo traicione la felicidad pasada. A lo mejor es que la única felicidad verdadera es la que dura siempre. Porque sólo puede tener un final doloroso lo que ya era doloroso de por sí, aunque no fuéramos conscientes de ello, aunque lo ignorásemos. Pero un dolor inconsciente e ignorado ¿es dolor?"
Bernhard Schlink El lector

30 septiembre 2008

En otro carnaval

La calle Yupes,
raya al medio,
encuentra Belvedere.
El tren saluda desde abajo
con silbos de tristeza.

Aquellas filas infinitas
saliendo de Central.
El empedrado está tapado,
pero allí está.

La primavera en aquel barrio
se llama soledad.
Se llama gritos de ternura
pidiendo para entrar.

Y en el apuro está lloviendo,
ya no se apretarán mis lagrimas
en tus bolsillos
cambiaste de sacón.

Un día nos encontraremos
en otro carnaval.
Tendremos suerte si aprendemos
que no hay ningún rincón
que no hay ningún atracadero
que pueda disolver
en su escondite lo que fuimos.
El tiempo está después.

Fernando Cabrera "El tiempo está después"


19 junio 2008

Retazos callejeros

Retazos callejeros
Arte urbano, rarezas, rastros del pasado que perviven en las calles de Buenos Aires.

05 febrero 2008

Final de juego

"Me separo del libro, que, una vez de pie, cierro lentamente, los ojos cansados de tanto llorar el llanto que no lloraron, y en un alud de sensaciones, sufro el hecho de que, al cerrarse la oficina, se me cierra el sueño también; el hecho de que el gesto de la mano con que cierro el libro carga como un telón sobre el pasado irreparable; el hecho de que me vaya a la cama de la vida sin sueño, sin compasión ni sosiego, en el flujo y reflujo de mi conciencia mezclada, como dos mareas en la noche negra, allí donde culminan los destinos de la nostalgia y de la desolación."

Fernando Pessoa Libro del desasosiego

18 enero 2008

Reescritura II

Dientes de flores, cofia de rocío,
manos de hierbas, tú, nodriza fina,
tenme prestas las sábanas terrosas
y el edredón de musgos escardados.

Voy a dormir, nodriza mía, acuéstame.
Ponme una lámpara a la cabecera,
una constelación, la que te guste,
todas son buenas, bájala un poquito.

Déjame sola: oyes romper los brotes.
Te acuna un pie celeste desde arriba
y un pájaro te traza unos compases
para que olvides. Gracias... ah, un encargo:

si él llama nuevamente por teléfono
le dices que no insista, que he salido.

"Voy a dormir", poema que Alfonsina Storni dejó como despedida antes de su suicidio.





Hermosa versión en la voz de Mercedes Sosa



Por la blanda arena que lame el mar
Su pequeña huella no vuelve más,
un sendero solo de pena y silencio llegó
hasta el agua profunda,
un sendero solo de penas mudas llegó
hasta la espuma.

Sabe dios qué angustia te acompañó
qué dolores viejos calló tu voz
para recostarte arrullada en el canto
de las caracolas marinas,
la canción que canta en el fondo oscuro del mar
la caracola.

Te vas Alfonsina con tu soledad,
qué poemas nuevos fuiste a buscar,
una voz antigua de viento y de sal
te requiebra el alma y la está llevando
y te vas hacia allá como en sueños,
dormida, Alfonsina, vestida de mar...

Cinco sirenitas te llevarán
por caminos de algas y de coral
y fosforescentes caballos marinos harán
una ronda a tu lado,
y los habitantes del agua van a jugar
pronto a tu lado.

Bájame la lampara un poco más,
déjame que duerma, nodriza, en paz,
y si llama él no le digas que estoy
dile que Alfonsina no vuelve...
Y si llama él no le digas nunca que estoy,
di que me he ido...

Te vas Alfonsina con tu soledad,
qué poemas nuevos fuiste a buscar,
una voz antigua de viento y de sal
te requiebra el alma y la está llevando
y te vas hacia allá como en sueños,
dormida, Alfonsina, vestida de mar...

"Alfonsina y el mar" de Ariel Ramírez y Félix Luna

21 diciembre 2007

La felicidad

"En todo está siempre la voluntad, casi la obsesión, que pone en práctica con una lucidez y un encarnizamiento asombrosos, de comprobar la sospecha de que toda felicidad se erige alrededor de un núcleo de dolor intolerable, una llaga que la felicidad quizás olvide, eclipse o embellezca hasta volverla irreconocible pero que jamás conseguirá borrar -no, al menos, a los ojos de los que, como él, no se engañan, no se dejan engañar, y saben bien de qué subsuelo sangrante procede esa belleza."
Alan Pauls Historia del llanto

16 diciembre 2007

S&S

Recital de Serrat y Sabina, Buenos Aires, 14 de diciembre, cancha de Boca.


No nos podemos quejar: no llovió, estábamos en primera fila, el recital duró tres horas, todo estuvo impecable.


Aquí, con mi amiga Daniela, infatigable compañera de recitales a los que casi nadie quiere ir :-))



Vayan 15 segundos de Lucía:

video

10 diciembre 2007

¿Por qué te callaste?

Interesante contratapa de la Revista Barcelona:

Argentina, 1978, Reyes de España con el dictador de turno, Jorge Rafael Videla

No es un ataque al rey, no es una defensa a Chávez: es tan solo un documento histórico.

05 diciembre 2007

Vivamos como galegos



Me gustó mucho este video. Sobre todo la parte del "bueno" que me trajo a la memoria el diálogo que invariablemente entablo con mi tía María del Carmen cada vez que llamo a Galicia:
-¿Cómo anda todo por ahí?
-Bueno...
- Pero qué pasó...
-Nada, miña filliña, nada...

PD) iso, sí: endexamais volverei comer no mundo tortilla coma a da miña nai.

27 noviembre 2007

Versiones de Asterión V

"Pasífae" de Òscar Estruga, 1996.
Platja de Ribes Roges de Vilanova i la Geltrú, Barcelona.

24 noviembre 2007

20 noviembre 2007

Los gallegos x Arlt

"Galicia emociona como un dulcísimo llanto. Su paisaje es tan puro, que el corazón se arremansa en él. Su montaña no es brutal, sino idílica. Y yo sé cómo, los seres humanos que han nacido en la montaña, aman a la montaña. Es el amor de toda su vida. Yo sé que aquí el trabajo es rudo, más rudo que en ninguna otra parte de España; pero sé también que el ojo del varón o de la mujer, que han bebido el paisaje de montaña, lo llevan tan esculpido dentro del corazón, que todas las lágrimas que en la soledad vertieron en un momento en Buenos Aires los ojos gallegos, tienen algo de la misma substancia que las aguas de estos ríos, el Sil, el Cabrera y el Miño. Y aunque quiero deshacerme del recuerdo de los gallegos de Buenos Aires, no puedo. Sé hasta qué profundidad tienen metido el amor de su Galicia, en los tuétanos, y el paisaje, hermoso, en vez de serme agradable, se traduce en emoción, me siento gallego, pero no gallego en España sino en Buenos Aires, dependiente de almacén, peoncito de panadería, o gran señor comerciante, que para todos es lo mismo."

Roberto Arlt "Recuerdo a los gallegos de Buenos Aires" en Aguafuertes gallegas (1935)

12 noviembre 2007

09 noviembre 2007

No sin asombro, esta mañana me descubrí formando parte de un meme que circula hace unos días en la red por iniciativa de Beliscos pequenos. Superada la sorpresa inicial (y asumida la realidad de que es hora de cambiar la foto de mi perfil) me dije: “Quiero contribuir con esa caprichosa cadena”. Así, escudándome en la generalizada invitación que –con la gentileza de siempre- lanza Torre de Babel, me dispongo a hacer yo también mi lista de 8 cosas. Quedan invitados a sumarse.


8 textos latinoamericanos que me partieron la cabeza:


1) Facundo de Domingo Faustino Sarmiento (1845): Parafraseando a David Viñas, la literatura argentina nace con el rosismo. No hay mejor ejemplo que el Facundo para darle cuerpo a esa afirmación. El texto de Sarmiento -escrito durante su exilio chileno, pensado como instrumento contra la dictadura de Juan Manuel de Rosas- retoma una dicotomía de larga tradición que, desde ese momento, va a partir como una cuchillada a la cultura argentina: civilización/barbarie. No está de más recordar aquella interpelación formulada por Borges: qué habría sido de los argentinos si en lugar de hacer del Martín Fierro nuestra biblia hubiéramos seguido la tradición sarmientina. “¿Quién de nosotros escribirá el Facundo?” interroga Ricardo Piglia desde las páginas de su novela Respiración artificial publicada en 1980 en plena dictadura. No es casual, claro, que muy cerca incluya esa provocación que ya forma parte de nuestra historia literaria: Borges fue el último escritor argentino del siglo XIX.

2) Una excursión a los indios ranqueles de Lucio V. Mansilla (1872): 1872: preside nuestro país Domingo Faustino Sarmiento. Mansilla -sobrino sanguíneo de Juan Manuel de Rosas y principal propulsor de la candidatura presidencial de Sarmiento- en lugar del ansiado y prometido Ministerio de Guerra recibe por su apoyo una subcomandancia en la frontera con el indio. Sí, totalmente de acuerdo: éramos pocos y el “entre nos” funcionaba a la perfección. Como imaginarán, se avecina el desastre. Mansilla se corta solo y decide hacerles una visita a los indios ranqueles que habitan “tierra adentro”. El texto de ese viaje –al menos el texto literario, porque hay otro –militar- en el que Mansilla cuenta una historia muy distinta- se publica por entregas en la prensa nacional. Inolvidable escena en la que Mansilla sueña a Sarmiento, a estas alturas el padre indiscutible de la civilización, disfrazado de indio, o aquella otra en que los ranqueles saludan al Presidente recordándole que son argentinos. Ranqueles es, junto con la primera parte del Martín Fierro de José Hernández, un texto escrito contra Sarmiento. Es la puesta en tensión de las ideas de civilización y barbarie, es un desafío que Sarmiento perdona (no tendrá igual suerte Hernández), es un texto exquisito y, creo, injustamente olvidado. No se mueran sin leer Ranqueles.

3) Pot-pourri de Eugenio Cambaceres (1881): Primera novela argentina, Pot-pourri es sorprendente y lo es porque rompe con todo lo que un lector promedio podría esperar hacia 1880. Cambaceres es un exponente indiscutible de “la generación del 80”, esa que cultivó un naturalismo xenófobo a la medida de las urgencias de la élite nacional. Sus tres novelas posteriores, publicadas entre 1884 y 1887, lo filian con esa vertiente de la literatura nacional pero Pot-pourri lo salva de ser uno más –sin duda el mejor- de su generación. Junto con Juvenilia de Miguel Cané, Pot-pourri es el best seller indiscutido de esos años: vende algo más de 1100 ejemplares (a no confundirse: el “Harry Potter” nacional del XIX fue el Martín Fierro con más de 60.000 copias en unos pocos años –a esto hay que sumarle su difusión oral: todavía pueden encontrarse en el interior del país gauchos aggiornados que recitan sus Cantos de memoria-). En Pot-pourri se exhiben todas las lacras pero –he aquí la gran diferencia- no son los inmigrantes quienes llevan en la sangre el estigma de la inmoralidad, la pulsión por el engaño: la mirada de Cambaceres –durante años Diputado Nacional- recae sobre su propia clase (no en vano esta novela circuló en su primera edición como un texto anónimo): “El oropel también relumbra” puede leerse en las páginas de Pot-pourri.

4) Ficciones de Jorge Luis Borges (1944): sin duda es el libro que más veces leí. Durante mucho tiempo tuve la cábala de viajar siempre con una edición de Ficciones que regalé hace unos años en una visita a Barcelona. “Qué te llevarías a una isla desierta” me preguntaron una vez. “El tomo 1 de las Obras Completas de Borges” respondí renunciando en ese acto al título de reina del carnaval. La mía con Borges es una historia de desencuentros. La primera vez que lo leí, lo odié (con 14 años, Historia universal de la infamia es un huesito duro de roer). Tardé mucho en volver a intentarlo. Ya andaba por los 20 cuando una tarde de verano -mientras tomaba unos mates en el patio de nuestra casita en San Bernardo luego de una jornada de playa- se me dio por leer Ficciones (era insostenible que una estudiante argentina del segundo año de Letras siguiera ignorando a Borges). El deslumbramiento que me produjo “Tlön, Uqbar, Orbis Tertius” fue superado por la conmoción de esa pregunta incontestable que encierra “La biblioteca de Babel”: “Tú, que me lees, ¿estás seguro de entender mi lenguaje?”. Como afirma Sylvia Molloy en el que quizá sea el mejor estudio crítico sobre Borges: “Se escribe y se lee el texto borgeano en la inseguridad, en el filo donde se conjuga y a la vez se disgrega el lenguaje.”

5) Pedro Páramo de Juan Rulfo (1955): Fabulosa historia de amor, esta novela signada por murmullos y fantasmas me demostró que hay muchos modos de narrar la violencia. Cuando daba literatura latinoamericana en quinto año del secundario, incluí un par de veces la novela de Rulfo: la reacción de los chicos frente a un texto inasible y que se les resistía valía el esfuerzo. Me acuerdo de la mañana en que una de las mejores alumnas del curso me esperó en la puerta del aula y me dijo bajito, con un extraño brillo en los ojos: “No me diga que están todos muertos…” Me gusta imaginar que aquel diálogo entre sombras resuena todavía en algún sitio.

6) En la masmédula de Oliverio Girondo (1956): En 1995, Adolfo Bioy Casares dio una conferencia en la Facultad de Filosofía y Letras. Entre las múltiples preguntas –que casi invariablemente tuvieron como eje su relación con Borges- una indagó en el rechazo que ambos manifestaron por la obra de Girondo. La respuesta de Bioy fue contundente: “Si tuviéramos algunos ejemplares de la poesía completa de Girondo y los repartiéramos entre el público, ustedes se podrían dar cuenta por sí mismos.” Yo, que asistí cholula al encuentro, cursaba el CBC y no tenía ni idea de quién era Girondo. Un año después, ya en la carrera -y en el marco de la materia “Teoría y análisis literario”- tuvimos En la masmédula como objeto de análisis. Yo que por esa época bien podría haber definido mi idea de poesía cantando con Darío “y muy siglo XVIII y muy antigua” quedé desahuciada –esa es la palabra- frente a los poemas de Girondo. Primero, no podía concebir que eso fuera poesía; segundo, no podía imaginar que fuera posible extraer algún sentido de un verso como “ah la piel cal de luna de tu trascielo mío que me levitabisma”; tercero, frente a tal panorama, me las veía muy negras para aprobar Teoría... Pasaron los años, se sumaron lecturas y Girondo se convirtió en una referencia a la que siempre vuelvo. Uno de los mejores regalos que me brindó internet fue escuchar una madrugada de invierno la profunda voz de Oliverio recitando “El pentotal a qué”.

7) Cien años de soledad de Gabriel García Márquez (1967): La historia es breve: me negaba a leer esta novela y leía frenéticamente cuanto texto de García Márquez se me presentara sólo para confirmar el desagrado que su lectura me producía. Un día se me acabaron los argumentos: leí Cien años de soledad. No puedo agregar nada más. Sólo que ya nos van sobrando los epígonos.

8) Estrella distante de Roberto Bolaño (1996): Ni Los detectives salvajes ni 2666: yo me quedo con Estrella distante, pequeña y perfecta obra maestra: todo el universo Bolaño se condensa en sus 120 páginas. Cuando en 1997, Celina Manzoni incluyó en el programa de Literatura latinoamericana II esa novela, nadie, en ningún lugar, leía a Bolaño. Tuve la suerte de cursar esa materia. Tengo la suerte de que Celina –una de las lectoras más inteligentes de Bolaño- dirija mi tesis doctoral. Todavía me acuerdo de la tarde en la que, haciendo tiempo para ir al teórico de Latinoamericana, me entretuve en la Biblioteca de Filo leyendo Estrella distante como para “adelantar trabajo”. No me pregunten qué pasó después, sólo recuerdo que no pude parar de leer, que fui al teórico y no cerré el libro, seguí leyendo y leyendo, sigo y sigo leyendo a Bolaño. Y así será. Hay placeres de los que no conviene privarse.

01 noviembre 2007

Un año

El año pasado les presenté a mi ahijada Sol. Hoy quiero que vean lo linda que está:


Es simpática, pícara y dulce.
Y ocupa un pedacito de mi corazón.

27 octubre 2007

Reescritura

Bajó por el callejón
en donde estaba él
después vomitó ese ron
manchando la pared.
El sol le caía bien
entrando en la avenida
su vida no era más su vida
pero eso estaba okey.

La veo cruzar
cruzando un bosque
la veo alejándose de mí.

Sus tetas y sus dos hermanas
tomaban un café
me acuerdo de la mañana
en que me mostró su piel
estábamos en un bar
y se cortó la cara
vibraba como en un nirvana
luego se echó a correr.

La veo cruzar
cruzando un bosque
la veo alejándose de mí.

Pasábamos todo el día
tirados en la cama
el tiempo maldita daga
lamiéndonos los pies
brillaba
era una perla
y nunca hacía nada.
Después dijo que me amaba
y se hundió la gillete.

Sangró, sangró, sangró
y se reía como loca.
No he visto luz
ni fuerza viva
tan poderosa
de todas ellas
ella fue mi frase más
hermosa

todo su cuerpo con espinas
y a mí me siguen las
moscas.

Fito Páez "Polaroid de locura ordinaria"
Canción inspirada en el cuento "La chica más guapa de la ciudad" de Charles Bukowski



Con música es mucho mejor: Versión 1: carece de la calidad de sonido que más agrada a nuestros oídos, de acuerdo, pero tiene toda la fuerza de Fito en vivo:



Versión 2: mucho más moderada pero sólo apta para quienes sean capaces de tolerar el perfil de Páez durante 5' 24 "



Por los chicos